El colapso en el precio del petróleo, de $147 el barril en Julio de 2008 a $40 el último marzo, dio una vuelta de rosca a la dinámica de comprador/vendedor ya que la inversión en proyectos y actividades de exploración llegó a un límite. Antes de la caída dramática del mercado, los proveedores tenían una posición cómoda de bienestar, siendo capaces de comandar contratos con precios sustanciosos. Ahora, incluso con la recuperación del petróleo a cerca de $80 el barril, el péndulo se deslizó hacia el otro lado y los proveedores se encuentran bajo una intensa presión, recortando gastos sustancialmente.
Curiosamente, estamos observando un crecimiento en la actividad de licitaciones. Pero esto no es porque haya un crecimiento real de la demanda para proyectos de trabajo o planificación de futuras explotaciones. Tiene más que ver con los compradores posicionándose mejor para futuros contratos. Para muchos proveedores, una gran reducción será dolorosa, especialmente si se realizaron inversiones de capital para equipamiento y personal en base a expectativas futuras.
Por supuesto, en tiempos en los que el petróleo tuvo un alto precio y hubo una gran demanda de servicios, gran cantidad de proveedores aprovecharon la ventaja, inflaron los precios y fueron selectivos con las licitaciones.
Esta postura, ya sea de compradores o proveedores, puede estar de acuerdo con la ley natural de la oferta y la demanda, pero ¿realmente brinda un valor a largo plazo para cualquiera de las partes? Puede ser tentador aprovechar las ventajas del mercado para obtener ganancias a corto plazo. Sin embargo, una solución más satisfactoria se puede obtener unificando fuerzas en una alianza y colaboración que se construya en base a la entrega de valor para ambas partes, suavizando las fluctuaciones y los movimientos bruscos del mercado.
Como una reminiscencia de mediados de los 90 cuando el petróleo cayó a $10 el barril, la industria del gas y petróleo una vez más hizo un intento de trabajar en conjunto, realizando sesiones colaborativas para tratar los problemas de “Base de costos operativos” y “Desafíos de la eficiencia” y mucho se ha dicho acerca de la necesidad de utilizar las herramientas de la industria para maximizar la eficiencia y eliminar costos. Pero ¿es suficiente? Los proveedores y compradores líderes ¿son realmente serios en cuanto a la colaboración?
Si se quiere evitar el daño potencial de las prácticas basadas en el corto plazo, se requerirá una estrategia de largo plazo que aproveche las ventajas para ambas partes. Esta estrategia podrá ser conseguida en una honesta asociación para la entrega del valor que a todos interesa.
A través de una colaboración estratégica, las ganancias podrán darse tanto en los giros como en los cambios.





