Por qué medir el desempeño de la responsabilidad social importa

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¿Cuándo se materializa una iniciativa de responsabilidad social? En mi opinión, esto sucede en el momento en que puede ser medida. Si el desempeño corporativo en asuntos sociales es la norma, deberá existir entonces alguna forma de medir el éxito de las mismas.

Las compañías tienen grandes artículos acerca del avance de los derechos humanos. Yo participé en una conferencia acerca de la sustentabilidad en Chicago y escuché historias impresionantes de dos compañías (de chocolate y productos del hogar) que se habían comprometido con sus proveedores en África. En ambos casos, sus equipos habían viajado al territorio y durante un periodo de tiempo, iniciaron diálogos con las comunidades que rodeaban sus cadenas de compras, para entender los desafíos que ellos enfrentan.

Escucharon a las nuevas generaciones de granjeros, sin intenciones de continuar con la labor de sus padres; escucharon acerca de intermediarios inescrupulosos que eliminan sus beneficios; y vieron actividades de explotación de tierras descontroladas, invadiendo las tierras. Al atacar estos problemas en conjunto con los proveedores, fortalecieron la capacidad de sus proveedores de ser sustentables en sus comunidades, avanzar con sus derechos y ser más productivos.

Las compañías ganaron beneficios, incluyendo una seguridad a largo plazo en sus suministros, desarrollo de la comunidad y construcción de una reputación corporativa. Casos de éxito como este son muy atractivos, al menos para la audiencia de una conferencia, porque uno puede relacionarse con la historia del ser humano con desafíos y victorias. Pero… ¿es esto suficiente para influir en las altas esferas del management en compañías menos progresivas?

Me impresionó el contrate entre estas dos compañías y el resto de las presentaciones, focalizadas principalmente en el medioambiente. Estos oradores tenían más números que una clase de matemáticas en sus presentaciones. Millones de toneladas de carbono eran ahorradas al cambiar el transporte aéreo por marítimo; tal porcentaje de ítems más eran entregados rediseñando el packaging; X toneladas de desperdicio eran salvados por iniciativas de reducción. La audiencia de la conferencia seguramente apreció esta información, la innovación y los logros. Por otra parte, uno tenía la sensación de que dentro de estas compañías, los equipos profesionales rápidamente habían entendido los beneficios financieros de estos proyectos, como el ahorro de carbono o de desperdicios, que se traducen directamente en ahorro de efectivo, aunque a veces requiera la inversión de capital. Estas iniciativas de medioambiente eran mejores prácticas disponibles y aplicables a cualquiera, “pan comido”, mientras que las iniciativas de acción sociales, sin los números atractivos, empezaron a verse como movidas pioneras más riesgosas.

Además, el desempeño en mejoras de medioambiente puede ser reconocido rápidamente a través de porcentajes y materializando las mejoras hasta para los más escépticos. En contraste, las “inmedibles” actividades sociales, aún en casos como estos de gran escala, no tenían forma de diferenciarse de iniciativas simbólicas o filantropía ocasional. Entonces ¿cuándo una iniciativa social se materializa?

La línea triple base dice que los tres pilares económico, medioambiente y desempeño social son vitales para un negocio sustentable. Los gerentes de medioambiente está perfeccionando las herramientas de medición para presentar sus casos de negocio, movilizar recursos y responder con beneficios medibles. Pero ¿qué hay de aquellos que buscan beneficios sociales? Son parte de una cultura receptiva donde los líderes apoyan las iniciativas sociales porque “es lo que corresponde”. Sin embargo, si los problemas sociales quieren ser superados por las grandes corporaciones, los casos de éxito deberán ser más tangibles y eso sólo podrá suceder si se aplican medidas claras de éxito.

Me gustaría escuchar sus opiniones y experiencias en la medición de desempeño de acciones de recursos humanos y responsabilidad social. Por favor, comenten.

Cuidado con el Cisne Negro de las compras

Category : RSC

Ninguna compañía fue realmente herida por un escándalo en la cadena de compras, o eso al menos dice la sabiduría popular. Y hay evidencia que parecería avalar esto: Mattel estuvo en el foco de atención en 2007 cuando una serie de juguetes fue retirada del mercado por cuestiones de seguridad. Los eventos fueron escalando y repercutiendo en el negocio y en la esfera política, culminando en el trágico suicido del manager de una compañía proveedores en China. Un reciente caso de estudio de Oxford-Achilles Working Group on CSR analiza la historia privada y pública de este caso complejo para entregar una lección valiosa aprendida de la misma (http://www.sbs.ox.ac.uk/achilles/). Sin embargo, la pregunta final se mantiene: ¿bajaron los precios de las acciones? ¿El valor de la compañía disminuyó? No.

Pero las cosas están cambiando. Un año atrás la telefónica nacional de Noruega, Telenor, se encontró en un escenario que puede demostrar la forma en que el futuro se plantea: una fábrica en Bangladesh, proveedora de la compañía, tuvo dos fallecimientos y las auditorías revelaron explotación infantil. La misma fábrica, se descubrió, tenía una alianza con Grameen Phones, encabezada por el micro financista y ganador del premio Nobel Mohammed Yunnus. Ambas partes se separaron con una acalorada crítica mutua y se produjo una sostenida presión mediática sobre Telenor. La debacle llevo a Telenor a estar cercana a un gran daño.

Las marcas son vulnerables tanto como son valoradas. El famoso joyero Ratner así percibió este costo con el clásico incidente de 1991 cuando realizó un discurso denigrando las acciones como una “mierda total”. El comentario destruyó la marca de la noche a la mañana y el valor de £500 millones de la compañía.

Si tal daño es posible en marcas nacionales, ¿podría un gigante global ser el próximo? ¿Por qué parecen ser inmunes cuando hay tantos factores de riesgo y tantos stakeholders observando? La respuesta podría encontrarse en la metáfora del Cisne Negro, creada por Nassim Nicholas Taleb en su libro The Black Swan, publicado en 2007. Taleb explica que la mayoría de los descubrimientos científicos, eventos históricos y logros artísticos son tan raros como un cisne negro, un fenómeno impredecible e increíble. Él plantea una analogía en finanzas, argumentando que los bancos y las firmas comerciales son altamente vulnerables a eventos similares ya que no contemplan escenarios que podrían, de hecho, ser predecibles. Similarmente, dentro de la cadena de compras, nos manejamos de tal forma que fallamos en detectar escenarios peligrosos. Parecemos rechazar la posibilidad de elaborar un plan para esos casos de “cisnes negros”, un evento inesperado pero completamente predecible.

En compras, las bases para la destrucción total de una marca gigante están ya establecidas: las ONG activas desde hace años producen críticas sofisticadas y sostenidas que ya no pueden ser ignoradas o manejadas por un inteligente relaciones públicas. Los consumidores, desensibilizados por años, están empezando a tener la oportunidad real en el mercado en cuanto los líderes empiezan a distinguirse de los rezagados y la responsabilidad corporativa es una ventaja competitiva.

Encima de todo esto, el problema es que realmente se está haciendo muy poco para prevenir eventos de cisnes negros. Las iniciativas de responsabilidad social por parte de pequeños equipos no tienen reacción o empuje aún desde los departamentos de compras.

La magnitud del beneficio obtenido por trasladarse a países de bajo costo es enorme. Sin embargo, más allá de la superficie, la inversión en iniciativas de compras responsable es mínima. Solo algunas industrias están empezando a reunir el esfuerzo global de magnitud suficiente como para resolver algunos problemas de manera seria.

Uniendo estos ingredientes y el “improbable” evento de un escándalo relacionado con la cadena de compras real, uno con resultados devastadores, parece tan plausible como la analogía del Cisne negro. Ya es momento de que los profesionales de compra despierten y sean conscientes de estos peligros prevenibles y empiecen a trabajar en conjunto en actividades inter-industriales, con sus colegas de responsabilidad social empresaria, para producir un cambio en una escala significativa que realmente tenga un impacto en el mundo. Sólo entonces podrán decir “hemos visto que se avenía un cisne negro y estamos listos para él”.