En enero comentaba sobre la relación entre compradores y vendedores y cómo varían según los cambios en el Mercado. Ahora, los cambios en la economía mundial ocasionaron una perspectiva más interesante en la dinámica de esta relación.
El hecho, sin antecedentes, de la caída de un comprador ha generado que proveedores de servicios quedaran librados al azar. Aunque esto suceda muy raramente, los cambios económicos de los últimos años, con la resultante escasez de crédito, ha demostrado que puede y ha pasado efectivamente. Para el proveedor, el efecto puede ser devastador, impactando en su resultado financiero y causando que éste prefiera mantener relaciones más estables y a largo plazo. Y, aunque estas no puedan brindar una certeza al 100%, sí pueden brindar un mayor grado de comodidad en estos tiempos turbulentos.
Estos son riesgos emergentes para los operadores nuevos, no para los grandes del sector petrolero sino para aquellos relativamente novedosos en la industria, pequeños operadores que trabajan en áreas menos atractivas ya sea por la menor escala o volumen del petróleo. En el mercado saludable que existía previo a la recesión, la vulnerabilidad financiera de un operador menor podía ser menos aparente para el proveedor y con seguridad no era visto como una barrera para el negocio. Sin embargo, luego de observar que los operadores también pueden fallar, un chequeo financiero en un operador realizado por parte del proveedor es ahora tan válido como el procedimiento que realiza un operador en el proveedor.
Mayor colaboración entre los compradores y los vendedores crea relaciones más estables, abiertas y confiables. Estas condiciones reducen el riesgo existente en la cadena de compras. Pero para lograr esta mayor colaboración, con todos los atributos de una mejor visibilidad para la planificación y la inversión, es esencial crear relaciones de largo plazo, con una mirada más allá de las ganancias a corto plazo y el oportunismo del mercado. Es cada vez más valioso y menos riesgoso para una empresa ingresar en un acuerdo colaborativo a largo plazo y, tal vez, aceptar la consecuencia de un menor beneficio antes que trabajar con contratos a corto plazo que pueden prometer mayores ganancias en menor tiempo pero implican un riesgo mucho más alto.





