Decidir en base a la cantidad de proveedores

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Los grandes cortes en la base de proveedores llegan a los titulares de las noticias. En noviembre pasado, la empresa de construcción y servicios de soporte Carillion anunció que reducía su base de proveedores de 25.000 a 5.000. En febrero de este año, la división británica de Balfour Beatty, dedicada a servicios de construcción, establece un plan de reducción de cantidad de proveedores con el objetivo de pasar de 27.000 actuales a 10.000.

Iniciativas de este tipo se reciben con gran entusiasmo con expectativas de grandes ahorros en costos. Para Carillion, el achicamiento de su base de proveedores es parte de una iniciativa de ahorro de £140 millones para el año 2013.

Esta racionalización radical de la base de proveedores envía olas de shock a la cadena de proveedores y, tal vez, en algunos casos, esa sea la intención.

Precios más afinados en los contratos se logran a través de una combinación del deseo por parte del proveedor de mantener los negocios y la oportunidad de discontinuar contratos a larga escala. Una base de proveedores más chica también permite más colaboración entre compradores y proveedores, con todo el potencial de eficiencia que se gana en esto ofrece.

La consolidación de la base de proveedores puede brindar ahorros, pero ¿qué le hace esto a la compañía en cuanto a la exposición al riesgo del proveedor? ¿Tener más dependencia con un menor grupo de proveedores funciona con respecto a sus objetivos a largo plazo? Y, si la estrategia es buena, ¿cómo se reduce la cantidad de proveedores?

En varios aspectos, es más fácil gestionar el riesgo de la cadena de compras cuando se trabaja con menos proveedores. Un foco más claro puede ser aplicado a una lista refinada y el análisis de riesgo es más fácil de lograr ya que los controles pueden ser realizados sobre los proveedores de alto riesgo de manera más detallada. El costo de gestionar una menor base de proveedores debería además ser menor y debería ser menor la cantidad de auditorías y revisiones a realizar.

Sin embargo, un pre-requisito tanto para gestionar el riesgo de los proveedores como para la racionalización de la base de proveedores es tener acceso a información certera y limpia que refleje el estado de los proveedores regulares.

Para varias compañías, la gran cantidad de proveedores de sus bases es confusa. Puede haber una cantidad significativa de duplicados, donde el mismo proveedor es ingresado a la base de datos por errores en el nombre o también direcciones incorrectas, etc. Limpiar la base para eliminar duplicados, errores y proveedores de una única vez es esencial para entender mejor la base de proveedores. Es bastante común ver una lista de proveedores que se reduce al 50% a través de este proceso.

Igualmente importante es revisar regularmente la información a fin de asegurar que se mantiene la certeza de los datos. El problema es que la mayoría de las compañías no cuentan con los recursos para mantener y actualizar la información. El resultado es que las ordenes de compras de los compradores terminan en los lugares equivocados y el riesgo de fallar es mayor. Otros problemas se presentan cuando se trata del análisis de gastos con una imagen incompleta de resultados.

La consistencia en el enfoque adoptado para el mantenimiento de los registros es crítica para gestionar y mantener la base de proveedores. Las compañías que crecen a través de la fusión con otras compañías pueden tener mayores problemas para mantener un proceso único y bien estructurado para la recolección y guardado de información. Los sistemas tradicionales y la disparidad de herramientas crean una vista fragmentada de la base de proveedores y el resultado es información confusa y contradictoria en algunos casos, generando errores, en oposición a los beneficios de trabajar con una base de proveedores centralizada. Por ejemplo, la comparación de proveedores solo es posible a través de información consistente y certera.

Si las organizaciones toman importantes decisiones en base a sus bases de proveedores, necesitan enfrentar estos problemas, centralizando la información de los proveedores e introduciendo procesos que generen consistencia de información en toda la compañía. Deberán dedicar tiempo y esfuerzo para asegurar que se hagan las preguntas indicadas a los proveedores, que se recolecte la cantidad de información necesaria, que el riesgo de cada proveedor se identifique adecuadamente y que los datos estén verificados de manera consistente cuando sea necesario.

Únicamente al lograr una visibilidad completa de su base de proveedores puede racionalizarse la cantidad y evaluarse el riesgo para ser mitigado. La mejora en la eficiencia en la cadena de compras y el ahorro de costos para lograr mayor confianza de los inversores comienza con información saludable de proveedores.

El sentido común aconseja acerca de la implementación del Bribery Act

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El 30 de marzo de 2011, el Ministro de Justicia public la ampliamente esperada guía de Bribery Act 2010 (Acta sobre sobornos) y confirmó que el acta entrará en vigencia el 1ero de julio de 2011. Las empresas tienen ahora tres meses para revisar sus políticas y procesos y asegurar que cumplen con los estándares establecidos por la nueva legislación.
A pesar de que el ministro de justicia enfatizó que el cumplimiento es “principalmente de sentido común, no procesos pesados”, las empresas igualmente deben revisar con cuidado los riesgos específicos de sus operaciones y socios comerciales y asegurar que se implementen los procedimientos adecuados. Hay varios pasos que consideramos son de sentido común y mejoran la gestión de información del proveedor y ayudan a las compañías a establecer los procedimientos adecuados.

La mayoría de las compañías no cuentan con procesos adecuados para monitorear proveedores. A menudo, no les consultan acerca de sus declaraciones de intenciones o sus declaraciones de prácticas. No les dicen, por ejemplo, “¿Qué medidas están tomando para asegurar que haya procesos para dominar la corrupción, el abuso de hospitalidad o pagos facilitadores?”. Tampoco se aseguran que los proveedores tomen estas medidas en sus propias cadenas de compras.

Donde esto realmente importa es en el caso de las empresas que forman parte de las ofertas de consorcio, donde una de las empresas paga soborno con el fin de conseguir el trabajo para el consorcio. Uno puede fácilmente imaginar una situación en la que una compañía licitando por un contrato de mil millones de dólares, donde hay tres o cuatro miembros de un consorcio, y uno de ellos decide ofrecer un soborno. ¿Arrastra al resto del consorcio?

O cuando, por ejemplo, una compañía del sector de gas y petróleo se presenta a licitación para una oferta estructurada con una serie de sub-contratistas de servicios varios, como construcción, ingeniería, etc., y uno de los subcontratistas decide pagar un soborno, pasando por encima al contratista principal. La compañía de gas y petróleo tendrá el contrato, pero el subcontratista también se beneficiará del mismo. Aún cuando el subcontratista sea quien paga el soborno, el contratista principal quedará implicado. Es por esto que debe asegurarse tener los procesos adecuados para prevenir el pago de sobornos.

¿Qué pasos puede tomar una compañía para evitar ser perjudicada?
El proceso más simple sería hacer dos preguntas:
a) ¿Cuáles son sus procedimientos internos para asegurar que los sobornos o cualquier otra forma de corrupción o pagos de facilitación no se realicen?
b) ¿Qué controles realiza sobre su propia cadena de compras?
Empezando por casa: controles más elaborados incluyen asegurar que los procesos internos tienen apoyo de la alta dirección; si hay procesos disciplinarios; cuáles son los procesos para asegurar que las cuentas están controladas apropiadamente para asegurar que ciertos ítems no se disfracen sobornos o pagos de facilitación; etc.
Luego, en su cadena de compras: ¿qué está haciendo para asegurar que los componentes de su cadena de compra adoptan procedimientos similares? Y si quisiera ir un paso más allá, podría preguntar a sus proveedores y pedir que muestren sus procesos, manuales, estadísticas, procesos disciplinarios, etc., a fin de asegurar que el área de control de sobornos se trata seriamente. No alcanza con decir que tienen procesos escritos. Si quedan guardados en una biblioteca, son inútiles.
¿Piensa que es posible que estos procesos estén manejados por la alta dirección?
Sería inteligente que estos procesos estén administrados por la alta dirección ya que ella es la que será llevada a juicio, especialmente con la nueva legislación que hace responsables personalmente a los miembros directivos. Puede que en el pasado, a pesar de no haber participado en ningún acto de corrupción, los directivos haya hecho la vista gorda y dejado que algunas situaciones sucedieran, pero ahora ya no podrán permitirlo.
¿Qué controles debería hacer una compañía sobre su cadena de compras?
Lo primero será definir dónde se encuentra el riesgo. Primero, identificar aquellos países donde hay más posibilidades de sobornos. Segundo, determinar aquellas actividades que más probablemente lleven a sobornos. Al analizar estos dos aspecto, tendrá una matriz de riesog que identificará las áreas críticas en las que se deberá enfocar la empresa. A partir de esto, puede tener una variedad de actividades, desde cuestionarios, certificaciones hasta auditorías en sitio de sus proveedores.
Este es un emprendimiento grande ¿Es realístico?
Depende de cuán afinada esté su matriz de riesgo. Si llega a 50 empresas de alto riesgo, podría decirse que no es un emprendimiento tan grande. Si toma un enfoque disperso, podría ser difícil de manejar. La manera correcta comienza con un primer paso, en el que se pregunta a cada proveedor si posee políticas de corrupción y soborno, siguiendo con aquellas que son de riesgo medio que deberán completar un cuestionario y una declaración. Luego, se llega a las de mayor riesgo, donde puede ser necesario realizar auditorías para controlar los procesos que hayan adoptado. Y, por supuesto, no hay nada que impida a las compañías de una misma industria trabajar en forma conjunta para reducir costos y mejorar la cobertura y cumplimiento.

Su eslabón más débil, ¿está aún más bajo en la cadena?

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Los métodos tradicionales de gestión de riesgo se han focalizado en priorizar la atención en los proveedores estratégicos: aquellos que proveen grandes volúmenes o aquellos de los cuales la compañía es comercial o tecnológicamente dependiente. Sin embargo, estos métodos tradicionales pueden fallar al tratar otras vulnerabilidades críticas a las que se expone la empresa, incluyendo el riesgo asociado a proveedores pequeños.

Esto requiere foco en varios aspectos del riesgo asociado a la cadena de compras, incluyendo: riesgo de reputación asociado a las actividades de los proveedores en lo social, medioambiente y consecuencias éticas; riesgos operacionales respecto a cuestiones de seguridad del producto, confianza en la entrega y costos; riesgo estratégico, incluido el colapso de un proveedor o la compra del proveedor por parte de la competencia; además, cambios no previsto en los productos y procesos tecnológicos. Hay tres problemas principales al encarar estos riesgos.

Primero, las compañías pueden ser complacientes y elegir ignorar los riesgos hasta que la crisis ocurre. Esto surge porque la vulnerabilidad de la compañía con respecto al riesgo en la cadena de compras es, normalmente, difícil de calibrar o visualizar y porque las empresas tienen un entendimiento limitado de la cadena de compras que existe detrás de lo que compra.

En segundo lugar, las compañías pueden adoptar un enfoque fragmentado para la relación con sus proveedores, lo que significa que la información relevante de cada proveedor no es administrada y coordinada de manera apropiada, y que diferentes partes de una misma empresa pueden lidiar con compras, logísticas y auditorías de cadena de compras. A pesar del histórico compromiso con la idea de “gestión estratégica de proveedores”, muchas compañías tienen dificultades para mantener un nivel alto de foco en sus problemas de compras.

En tercer lugar, muchas compañías no han desarrollado mecanismos que les provean la suficiente información para administrar efectivamente su base de proveedores, incluyendo los pequeños, y el resultado es un faltante en la información. Esto puede reforzar la visión de las actividades de compras como algo pasivo y burocrático.

Ejemplos recientes de una serie de sectores demostraron la importancia particular de los pequeños proveedores como fuente de riesgo. Hay varios aspectos relacionados con esto, entre ellos los siguientes dos: las consecuencias en la reputación por subcontrataciones ilegítimas y las implicancias del próximo UK Bribery Act. Para mitigar los riesgos, las compañías pueden beneficiarse significativamente incrementando la visibilidad de su cadena de compras y mejorar la trazabilidad de los productos que compran.

Sus opiniones y comentarios, en cuanto a si los pequeños proveedores pueden representar un riesgo significante para su negocio, son bienvenidos

Dr Steve New, University Lecturer in Operations Management, Saïd Business School, University of Oxford